Porque aunque ya no me duelas, a veces busco tu nombre en mi chistera, porque aún no vino el olvido para llevarse el último de tus abrigos.
Por los besos que nos quedan en la boca, por los miles de homenajes que nos dimos. Por nadar y no guardar nunca la ropa, por los dedos juguetones del destino. Porque fuimos lo que fuimos