El amor no se acabó, al menos por mi parte, ya que yo aún te quiero; simplemente se nos fue de las manos, no sabíamos como salir de aquella situación, no veíamos más allá. Los dos nos equivocamos, los dos fuimos orgullosos y, ahora he de decir que me arrepiento. Me arrepiento de no haber tenido el valor de admitir en que fallé, me arrepiento de no haberme tragado mi orgullo. Me arrepiento de no haberte abrazado una vez más. Y es que, ahora, no sabes la falta que me haces. Hay días en los que te echo más de menos que otros, pero siempre te recuerdo, tenlo por seguro. Cada pequeño detalle, que nadie se para a admirar, me recuerda a ti. Mi pelo revoltoso al viento, me recuerda a ti. Ver la ciudad desde lo alto, me recuerda a ti. Huir del bullicio, me recuerda a ti. Reír, me recuerda a ti. Esa canción, me recuerda a ti. Todo, absolutamente todo, tiene tu esencia. Dicen que, después de cada crisis, si la afrontas, la superas, te enfrentas a ella, se suele llegar a una época de auge, a una estabilidad al menos.. Pero resultó que a nosotros nadie nos lo dijo, así que sin más, decaímos. Simplemente quiero que sepas que, aun que nada es como antes, sigo aquí. Sigo apreciándote. Sigo teniendo ganas de descubrirte. Sigo queriendo contar contigo. Sigo esperándote, esperando que algún día tú me recuerdes, me empieces a echar de menos, sientas que te falta algo si no tienes mi sonrisa; aun que, siendo francos, dudo que eso pase, dudo que quieras volver a equivocarte conmigo, dudo que quieras arriesgarte. Sin embargo, sí quisieras, has de saber que yo, junto a ti, no me cansaría de caer al suelo, hasta conseguir el equilibrio perfecto, a día de hoy, y hasta dentro de muchísimo más, seré tuya.