domingo, 3 de junio de 2012


Me basta con ser tu enemigo, tu todo, tu esclavo, tu fiebre, tu dueño y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu dios, tu asesino, o tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.