domingo, 3 de junio de 2012


Ya no quiero caricias sin piel, ni besos de ayer, ni abrazos vencidos. Ya no quiero buscar un te quiero en un casillero de objetos perdidos. Ya no quiero temblar en enero, en pleno verano morirme de frio. Ya no quiero alejarme algún tiempo, despertar y caer al vacío. Ya no quiero perder mi raíz, preguntar: ¿Porque a mí, lo tendré merecido? O enredarme en un sueño sin fin donde deba morir para echarte al olvido.