Ya no quiero caricias sin piel, ni besos de ayer, ni abrazos vencidos.
Ya no quiero buscar un te quiero en un casillero de objetos perdidos. Ya no
quiero temblar en enero, en pleno verano morirme de frio. Ya no quiero alejarme
algún tiempo, despertar y caer al vacío. Ya no quiero perder mi raíz,
preguntar: ¿Porque a mí, lo tendré merecido? O enredarme en un sueño sin fin
donde deba morir para echarte al olvido.
