martes, 17 de julio de 2012


Podría olvidar tus ojos de ciencia ficción, tu sonrisa. Renunciaría a la música, a cualquier fiesta o celebración... Podría vivir sin alisarme continuamente el pelo, sonreír cada cinco segundos o sin salir los sábados tarde. Podría renunciar a todo eso y más, pero jamás lograría vivir sin él.