Podría olvidar tus ojos de ciencia
ficción, tu sonrisa. Renunciaría a la música, a cualquier fiesta o celebración...
Podría vivir sin alisarme continuamente el pelo, sonreír cada cinco segundos o
sin salir los sábados tarde. Podría renunciar a todo eso y más, pero jamás lograría vivir sin él.
